sábado, junio 02, 2007

Posesión demoníaca y exorcismo: Criterios diagnósticos

Estimados amigos interesados en el tema de lo paranormal:

Un fenómeno que se puede ir asimilando con el tema OVNI especialmente con la abducción, así como con otros fenómenos chamánicos y de mediumnidad (espiritismo) es la posesión demoníaca. Por ello les voy a brindar una breve introducción al tema para lo cuál les recomiendo por ahora 2 sitios desde los cuáles estoy tomando y copiando parte del material que me parece muy importante muy en especial para psiquiátras y psicólogos y familiares de personas que puedan estar sufriendo algún tipo de trastorno en la personalidad y que simultáneamente presente la experimentación de fenómenos paranormales. Los foros son:
1)
http://www.fortea.us/spanish/index.htm
y
http://www.fortea.us/english/psiquiatria/psiquiatria.htm
2)
http://miarroba.com/foros/visitar.php?http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=388

1) Primer documento

-Criterios diagnósticos de la posesión

sacado de
http://www.fortea.us/english/psiquiatria/criterios.htm

Los criterios diagnósticos que debería presentar un sujeto para que sospecháramos que padece una posesión serían los siguientes:

1.-Ante lo sagrado o lo religioso se da una gama de sensaciones que van, según el sujeto, desde el fastidio hasta el horror, desde la leve expresión de molestia hasta la manifestación de ira y furia.

2.-En estos casos más extremos, el horror lleva a accesos de furia, acompañados normalmente de blasfemias o insultos dirigidos hacia el objeto religioso que se ha situado en la proximidad.

3.-El poseso en los episodios agudos de manifestación de ira furiosa, pierde la consciencia. Cuando vuelve en sí no recuerda nada. La amnesia es total y absoluta. Sin embargo, aunque no recuerde nada el sujeto durante el episodio ha padecido un cambio de personalidad mientras ha durado esa crisis de furia. Durante esa crisis una segunda personalidad emerge.

4.-Esa segunda personalidad siempre tiene un carácter maligno. Es frecuente que durante esos momentos las pupilas se vuelvan hacia arriba, o hacia abajo, dejando los ojos en blanco. Los músculos faciales se ponen frecuentemente en tensión. También las manos muestran crispación. En esos momentos de crisis, la persona articula la voz llena de odio y rabia.

5.-Acabada la crisis furiosa, la persona vuelve lentamente a la normalidad, el tránsito de vuelta a la normalidad es prácticamente similar en cuanto al tiempo y al modo al tránsito que se observa de la vuelta del estado de hipnosis al estado normal de conciencia.

6.-Fuera de las crisis furiosas en que emerge la segunda personalidad, la persona lleva una vida completamente normal, sin que esta patología afecte para nada ni a su trabajo ni a sus relaciones sociales. El sujeto aparece como una persona perfectamente cuerda. En todo momento distingue perfectamente entre la realidad y el mundo intrapsíquico, no observa una conducta delirante.

7.-En algunos casos sí exponen cosas que parecen alucinaciones sensoriales (concretamente exponen que, esporádicamente, ven sombras, sienten una difusa sensación extraña en alguna parte concreta del cuerpo u oyen crujidos). Por el contrario no oyen voces internas, ni sienten que algo les corre bajo la piel.

Habría que añadir que no se puede considerar dentro de este campo de la posesión los casos en que el sujeto meramente dice sentir una presencia. En la mayor parte de los casos estos fenómenos de posesión se producen tras participar en algún tipo de rito esotérico: ouija, práctica de espiritismo, santería afrocubana, macumba, vudú, etc. Este tipo de personas, tal como se ha mencionado en el punto 7, sufren alucinaciones sensoriales siempre con una temática muy precisa (la referida en el citado punto) pero no se ven afectadas por ningún tipo de delirio. Por el contrario hay una total ausencia de construcción patológica de conjuntos de ideas que puedan justificar ese tipo de trastornos explicados en los ocho puntos anteriores. El paciente mantiene un razonamiento claro, y se muesta sumamente crítico respecto a los síntomas que él mismo describe al médico. Es muy frecuente que comience su exposición al especialista médico o al sacerdote con las palabras "va a pensar que estoy loco", "no me va a creer" o "no sé por donde empezar". El mismo poseso es el primero en reconocer que su discurso va a resultar poco digno de crédito. El poseso situa perfectamente en el tiempo el inicio de sus trastornos. Y suele referir como causa de ellos la partipación de ese rito esotérico.

Lo verdaderamente relevante, el factor predominante, será el hecho de que en los momentos de mayor furia en los que emerge esa segunda personalidad da todos signos el paciente de sufrir un desorden disociativo de la personalidad. La presencia de una identidad distinta que toma control sobre la conducta de la persona entra plenamente en la descripción de esta patología de la disociación. Esta segunda identidad siempre aparece con unos rasgos muy fijos: hablará con rabia, con ira, exponiendo un gran odio hacia todo lo relativo a la religión, y hablará además con la expresión facial manifestando una gran tensión. En unos pacientes esta segunda identidad es locuaz en cuyo caso manifiesta una gran procacidad en su vocabulario y expresiones blasfemas. En otros pacientes esta segunda identidad es casi muda, hablando en contadas ocasiones y de un modo extremadamente lacónico, sus intervenciones cargadas de odio y tensión tienen en común con el tipo anterior en que la voz cambia por efecto de esa ira contenida.

El pensamiento en todo momento (salvo en los momentos de trance) es claro, y esa es otra característica que suele llamar la atención de los especialistas que atienden a estos pacientes: la claridad de pensamiento, la capacidad de autocrítica, coexistiendo con los otros rasgos patológicos que por su gravedad deberían conllevar una evolución hacia una profunda desestructuración de la personalidad y el raciocinio.

Recapitulando, si un psiquiatra no supiera nada de posesiones, los síntomas que observaría en un poseso típico le llevarían a ver en él un desorden disociativo de la personalidad que provoca alucinaciones sensoriales (escasas), una aversión aguda a lo sagrado, junto con agitaciones propias de una crisis histeriforme. Como se ve un complejo conjunto de síntomas, todos ellos en un mismo sujeto y manifestándose con simultaneidad. Ello nos lleva a rechazar las clasificaciones simplistas de aquellos que, sin haber visto un caso real, sentencian que se trata de tal o cual enfermedad mental. El cuadro sintomatológico aquí definido refleja un síndrome tan especial que no se lo puede encuadrar sin más en tal o cual apartado de la patología psiquiátrica. Hay que admitir que nos encontramos no ante un desorden mental simple, sino ante un síndrome para el que hay que buscar un lugar específico dentro de la catalogación médica. Y digo un síndrome porque es un conjunto de signos y síntomas que existen a un tiempo y definen un cuadro morboso determinado. Cuadro morboso que se repite de un modo milimétrico en los pacientes que lo padecen y cuya simultaneidad en la concurrencia de esos rasgos (antes descritos) llevan a la perplejidad a los especialistas que los atienden.

Del sitio del Padre J.A.Fortea

2) Segundo documento

-Posesiones diabólicas y casos patológicos

Sacado de
http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=389

Posesiones diabólicas y casos patológicos
Bajo la responsabilidad del r.p. miguel angel fuentes, sacerdote del ive



Pregunta:

¿Suceden realmente las posesiones diabólica? ¿Cómo identificarlas, diferenciándolas de algún tipo de psicopatología? ¿Cómo funciona y cómo se realiza un exorcismo?
Respuesta:

Estimada:

Trataré de responderle de la manera más exacta posible.

1. Los elementos constitutivos de la posesión diabólica

Dos elementos constituyen la posesión, explica Tanquerey[1]: la presencia del demonio en el cuerpo del poseso, y el imperio que ejerce sobre el cuerpo, y, por medio de éste, en el alma. No está el demonio unido con el cuerpo como unida con el cuerpo está el alma; con respecto al alma no es sino un motor externo, y, si obra en ella, es por medio del cuerpo en el que habita. Puede obrar directamente en los miembros del cuerpo, y hacerlo ejecutar toda clase de movimientos; indirectamente obra en las potencias, en cuanto éstas dependen del cuerpo para sus operaciones.

Pueden distinguirse en lo posesos dos estados diferentes; el de la crisis y el de la calma. La crisis es a manera de acceso violento, en el que el demonio manifiesta su imperio tiránico produciendo en el cuerpo una agitación febril que se manifiesta en contorsiones, en grito de rabia, en palabras impías y blasfemias. Los pacientes pierden entonces, al parecer, todo conocimiento de lo que pasa en ellos que dijeron o hicieron, o mejor, de lo que hizo el demonio por medio de ellos. Solamente en el comienzo sienten la irrupción del demonio; luego parecen perder la conciencia. Esta regla, sin embargo, tiene sus excepciones.

En los intervalos de sosiego no hay por donde se pueda descubrir la presencia del espíritu maligno; diríase que se fue. Mas a veces, Sin embargo, manifiéstase su presencia, por una especie de enfermedad crónica que desconcierta todos los remedios de la ciencia médica.

A menudo ocurre ser muchos los demonios que poseen a una sola persona; lo cual demuestra cuán poco posesión pueden. De ordinario la posesión no se verifica sino en los pecadores; pero hay excepciones.

2. Las señales de la posesión

Como hay enfermedades nerviosas, y monomanías o casos de enajenación mental, que se asemejan, en sus manifestaciones, a la posesión diabólica, importa mucho indicar las señales por las que podemos distinguirla de dichos fenómenos morbosos.

Según el Ritual Romano, tres son las señales principales para conocer la posesión diabólica:

a) El hablar lenguas no sabidas. Para comprobarlo bien, es menester estudiar a fondo el sujeto; ver si, en tiempos pasados, tuvo ocasión de aprender algunas palabras de dichas lenguas; si, en vez de articular algunas frases sueltas aprendidas de memoria, habla y entiende una lengua que en verdad no conocía.

b) La revelación de cosas ocultas, sin medio natural que lo explique. También en esto es menester una profunda investigación; cuando se tratare de cosas lejanas, será menester estar seguros de que no puede saberlas el sujeto por ningún medio natural; cuando de cosas futuras, hay que esperar que se cumplan para ver si suceden exactamente como se había anunciado, y si son bastante determinadas de manera que no dejen lugar al equívoco. Luego de comprobado el hecho a conciencia, aún queda por ver si ese conocimiento preternatural procede del bueno o del mal espíritu, según las reglas para la discreción de espíritus; y de un espíritu maligno presente a la sazón en el poseso.

c) El uso de fuerzas superioresnotablemente a las naturales del sujeto, habida cuenta con su edad, su adiestramiento, su estado morboso, etc.; realmente hay casos de sobreexcitación, en los que se duplican las energías. El fenómeno de la elevación en el aire, cuando se ha comprobado enteramente, es preternatural; hay casos en los que, teniendo en cuenta las circunstancias, no se puede atribuir a Dios ni a sus ángeles; se ha de tener por señal de intervención diabólica.

A estas señales pueden añadirse las que se deducen de los efectos causados por el empleo de los exorcismos o de las cosas sagradas, especialmente de las que se aplican a escondidas de los que se piensan que están posesos. Ocurre, por ejemplo, que, cuando se les aplica alguna cosa santa, o se recitan por ellos las preces litúrgicas, les acometen crisis de indecible furor, y blasfeman horriblemente. Más esta señal no es cierta sino cuando se hace todo eso sin saberlo el paciente; si se dan cuenta de ello, pudiera ser que se enfurecieran, ya por el horror que les causa todo lo que a la religión se refiere, ya por fingimiento.

No se ha de admitir, pues, de buenas a primeras la posesión, y nunca seremos harto prudentes antes de resolver.

3. Diferencia entre la posesión y los trastornos nerviosos

Las experiencias hechas con personas atacadas de enfermedades nerviosas han demostrado haber cierta analogía entre sus estado morbosos y los gestos de los posesos. No hay para maravillarse de esto: el demonio puede producir ora enfermedades nerviosas, ora fenómenos exteriores análogos a los de los nerviosos. Esta es una razón más para ser muy cauto en el juicio acerca de lo casos que se dicen de posesión.

Más estas analogías son únicamente en los gestos exteriores, que, de suyo, no bastan para probar la posesión. Jamas se supo de neurótico alguno que hablara lenguas no sabidas, que revelara los secretos del corazón, o que vaticinara lo porvenir con precisión y certeza. Estas son, según dijimos, las señales verdaderas de la posesión; cuando faltaren todas ellas, puede juzgarse que no hay sino una sencilla neurosis. Cuando alguna vez se equivocaron los exorcistas, fue por apartarse de las reglas que señala el Ritual. Para evitar engaños, conviene que examinen el caso, no solamente sacerdotes, sino también médicos católicos.

4. Remedios contra la posesión

Los remedios son, en general, cuantos pueden debilitar la acción del demonio en el hombre, purificar el alma y fortalecer la voluntad contra las acometidas diabólicas; de modo especial los exorcismos.

1) Remedios generales

a) Uno de los más eficaces es la purificación del alma por medio de una buena confesión, sobre todo de una confesión general, que moviéndonos a humildad y santificándonos, hace huir el espíritu soberbio e impuro. El Ritual aconseja añadir a esto el ayuno, la oración y la sagrada comunión. Cuanto más limpio de almas y mortificados estemos, tanto menos tendrá en nosotros parte el demonio; y la sagrada comunión pone dentro de nosotros al que venció a Satanás. Sin embargo, la sagrada comunión no ha de recibirse sino en los momentos de calma.

b) Los sacramentales y los objetos benditos tienen también mucha eficacia. Por razón de las oraciones que ha recitado la Iglesia al bendecirlos. Santa Teresa tenía especial confianza en el agua bendita, y bien fundada, porque la Iglesia le da la virtud de ahuyentar el demonio. Pero se ha de usar de ella con espíritu de fe, humildad y confianza.

c) El crucifijo, la señal de la cruz. Y sobre todo, las reliquias auténticas de la vera cruz son espantables para el demonio que fue vencido por la cruz: 'et qui ligno vincebat, in ligno quoque vinceretur'. Por la misma razón teme mucho el espíritu maligno la invocación del santo nombre de Jesús, que, según la promesa del Señor, tiene maravilloso poder para poner en fuga el demonio.

2) Los exorcismos

Dice el Catecismo (n. 1673): 'Jesús lo practicó (Mc 1,25 ss), de El tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar. En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia'.
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[1] Resumo todo cuanto sigue a continuación de Ad. Tanquerey, Compendio de Teología Ascética y Mística, Ed. Desclée de Brouwer, Buenos Aires 1944, nn. 1537 y ss.
Si desea realizar una nueva consulta escribanos a teologoresponde@ive.org


3) Tercer documento

Fenómenos paranormales según un teólogo. Sacado de:

http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=384

-Fenómenos paranormales

Pregunta:

¿Qué podemos decir de los fenómenos paranormales?
Respuesta:

Este tema suele encontrarse en los libros especializados bajo el término 'metapsíquica'. Reproduzco aquí, por lo equilibrado, cuanto expone el viejo pero útil 'Diccionario de Teología Moral' dirigido por el Cardenal Francisco Roberti Roberti, ('Diccionario de Teología Moral', Editorial Litúrgica Española, Barcelona 1960, voz 'metapísquica').

1. Noción

Se suele llamar con término bastante general metapsíquica al conjunto de las investigaciones científicas acerca de los fenómenos de la mediumnidad, telepatía, premonición y similares: fenómenos que están más allá de los estudiados por la psicología normal. A este término prefieren muchos el de investigación psíquica para evitar la suposición de que la voz metapsíquica quiera significar 'lo que está más allá de la psique' y también por la consideración de que nada de lo que el hombre de estudios experimenta naturalmente y determina en materia psicológica puede considerarse propiamente metapsíquico. Para indicar la investigación psíquica y sus multiformes objetos hablan algunos también -aunque menos propiamente- de ocultismo, entendido como el conjunto de estudios y de las investigaciones para explicar cosas inexplicables con medios naturales; mientras que este vocablo, al menos en su acepción principal, sirve para indicar movimientos e ideas (emparentados con las teorías mágicas medievales), nacidos a fines del siglo XVIII, y según los cuales numerosos entes y fuerzas no experimentables en el plano normal y empírico de sensibilidad y conciencia serían cognoscibles y dominables por medio de prácticas diversas que implicarían profundas modificaciones psíquicas individuales; de ese modo el ocultismo se acercaba prácticamente a la magia.

2. Datos históricos

Muchos de los fenómenos que forman el objeto de la metapsíquica eran conocidos desde la antigüedad, pero su estudio científico es relativamente reciente, habiéndose iniciado a fines del s. XVIII por las investigaciones de Mesmer y de sus seguidores sobre el llamado magnetismo animal, consistente primero en la cura de los neuropáticos, con la aplicación de la calamita o piedra imán, después en la aplicación indirecta y colectiva del agua magnetizada, siguiendo con el empleo del sonambulismo artificial de donde se derivaron los modernos métodos hipnóticos y psicoanalíticos.

Otras manifestaciones, que no entran en los cuadros y en las concepciones generales de la medicina y de la psicología clásica, formaron el objeto de aquel vasto movimiento conocido bajo el nombre de espiritismo, cuyos adeptos se inspiraron en parte en movitivos seudorreligiosos, y en parte en una simple curiosidad mundana y snobista; pero una minoría de investigadores emprendió el estudio de estas manifestaciones con finalidades científicas ; y a esta actividad se le ha dado el nombre de investigación psíquica y de metapsíquica. El profesor R. Hare (1856), el naturalista Wallace y el físico Crookes (alrededor de 1870), A. Aksako (1880), el fisiólogo Ch. Richet (a principios de este siglo) fueron los investigadores más conocidos de los fenómenos metapsíquicos que actualmente se estudian y discuten en diversos Institutos y Congresos nacionales e internacionales).

3. Metodología

En muchos casos los fenómenos estudiados por la metapsíquica tienen lugar en presencia de cierto número de personas, con el concurso de individuos denominados médium.

'Las experiencias mediúmnicas -explica Geley- realizan el tipo de las experiencias psicofisiológicas colectivas, ya que los fenómenos son fruto de una colaboración inconsciente del médium y de los experimentadores'. La producción de estos fenómenos está condicionada además por circunstancias particulares, como son el hábito y la existencia de una corriente de simpatía entre el médium y los espectadores y el ambiente poco o nada iluminado. Esto no quita que se deban poner por obra todos los métodos que son indispensables para un serio control. En las sociedades de metapsíquica las investigaciones se verifican preferentemente en laboratorios que disponen de instrumental moderno para la observación y control de las experiencias.

4. Fenómenos estudiados

Los fenómenos mediúmnicos se dividen en materiales, o físicos, y mentales. Entre los primeros recordamos los conocidísimos veladores semoviente o parlante, telecinesis (movimiento de objetos sin control aparente), levitación de cuerpos sólidos y del mismo médium, la hectoplasmia (desprendimiento del cuerpo del médium de una sustancia dinámica especial denominada por Richet 'hectoplasma', fotografiable en ocasiones, y a la cual se atribuyen por algunos las actividades telecinéticas mencionadas), las manifestaciones de carácter acústico (los llamados raps), óptico (fosforescencias, globos luminosos, etc.), términos (corrientes frías), químico y los aportes (consistentes en la introducción de objetos en un lugar cerrado a travéz de sus paredes).

Los fenómenos mediúmnicos mentales más significativos son los de la austoscopia (percepción por parte del sujeto de sus órganos internos), transposición de sentidos (por la cual el sujeto parece ver con el estómago o con las orejas, etc.), mutación de personalidad (personalidades alternante y segregaciones de la personalidad, las llamadas encarnaciones, etc.), clarividencia y telepatía, criptestesia pragmática (forma particular de clarividencia, en que el sujeto, poniéndose en contacto con un objeto de procedencia desconocida para él, da amplias descripciones acerca del mismo objeto, personas o ambiente que estuvieron en relación con él, etc.), xenoglosia (el médium habla o escribe en una lengua desconocida para él), premonición.

5. Interpretaciones

Los fenómenos rápidamente señalados en el párrafo anterior han sido objeto de diversísimas interpretaciones (Morselli en 1908 señalaba más de 35 grupos), las cuales se agrupan definitivamente en dos categorías:

a) la fenomenología metapsíquica depende de la acción de espíritus de difuntos o de algún modo de la intervención de fuerzas extrahumanas (hipótesis espíritu-ocultista);

b) tiene una explicación naturalista que la ciencia trata de formular, basándose en investigaciones cada vez más objetivas, instrumentalmente controladas (hipótesis de tendencia científica).

Este segundo grupo de investigaciones invocan -de vez en cuando, según los científicos que las han excogitado y aun más según los fenómenos paranormales a que se refieren- fuerzas físicas o físicoquímicas, mecanismos hiperfísicos, que implican la existencia de una cuarta dimensión espacial, la acción de un fluido particular, de una sustancia hectoplásmica , de peculiares radiaciones cerebrales, manifestaciones alucinatorias, disociativas o incluso del yo sublimal, etc. Sin embargo -podemos repetir con el autorizado Servadio-, 'ninguna teoría hasta ahora es suficiente para satisfacer las exigencias del pensamiento científico'.

Las interpretaciones de la primera categoría apelan a la intervención de espíritus desencarnados (así piensan los espiritistas), o (según los modernos teósofos) de los despojos fluídicos de estos espíritus, que tienen sólo una apariencia de personalidad, o también (según recientes ocultistas) se tratan ya de almas inmortales de fallecidos, sino de agrupaciones residuales de características de éste o del otro difunto, destinadas a perecer después de cierto período de existencia larval. Trátase también aquí de simples hipótesis totalmente fantásticas y caprichosas.

6. El pensamiento católico en esta materia

Aunque la Iglesia no ha dado nunca una definición de los múltiples y heterogéneos fenómenos paranormales estudiados por la metapsíquica, mediante decretos del Santo Oficio (30 marzo 1898, 26 abril 1917) no ha dejado de prohibir a los fieles toda práctica mágico-mediúmnico-espiritista.

Teóricamente los autores católicos propenden a una explicación naturalista de la fenomenología metapsíquica o a una interpretación preternatural, o más comúnmente a una explicación mixta, naturalista en parte y en parte preternatural, reconociendo en las fuerzas extrahumanas más que la intervención de almas de difuntos, totalmente dependientes de Dios, que no puede hacerse o hacer a las mismas almas instrumento pasivo de nuestras curiosidades, la intervención demoníaca.

Como quiera que se traten de explicar teóricamente los fenómenos, el motivo de esta prohibición de la Iglesia es evidente, ya que tanto si se trata de manifestaciones de orden preternatural, como si se trata de manifestaciones dentro del ámbito de las leyes naturales o de simples trucos, es gravísimo el daño que de aquí puede originarse al que toma parte en las sesiones mediúmnicas y en otras empresas de orden mágico o espiritista.

Si, en efecto, se quiere -no sin evidente dificultad- limitar toda la fenomenología metapsíquica a juegos de magia blanca o a manifestaciones de orden científiconaturalista, se ha de tener siempre presente que a muchos de los que asisten a las sesiones se les pueden originar notables y persistentes trastornos psiconeuróticos, ya que todo elemento de la misma sesión -desde la puesta en escena ambiental a los fenómenos singulares que en ella se verifican- por su fuerte carga emotiva es un factor notable psicotraumatizante, origen de desequilibrios y perturbaciones neuropsíquicas.

En cambio, si se admite que se trata de manifestaciones de orden preternatural, dado que éstas no suceden tras de una oración a Dios, o por efecto de otras prácticas piadosas, sino que son solicitadas por reuniones de individuos -al menos en gran parte- indiferentes, sino precisamente hostiles con respecto a la verdadera religión, es forzoso reconocer que se está en presencia de manifestaciones diabólicas. Y este reconocimiento será tanto más evidente cuanto que (como ocurre en ciertas obras de magia) el demonio es explícitamente evocado. En estos casos a los daños de la salud corporal se añaden el pecado de superstición, adivinación o idolatría, tratándose de acciones y congresos internacionalmente impíos y sacrílegos. No peca, sin embargo, un científico que tenga motivo suficiente para asistir con objeto de investigar sin tomar en ellas parte activa y sin dar ocasión de escándalo.

Agregamos que el estudioso católico -sea abogado, juez o médico forense- no puede proponer estos métodos, ni consentir en ellos para resolver problemas judiciales: la razón es porque el auxilio de estos clarividentes puede ser fatal a los fines de la justicia, y porque la naturaleza de los fenómenos metapsíquicos es, como hemos dicho en el párrafo anterior, hasta ahora totalmente incierta y discutida.

Si desea realizar una nueva consulta escribanos a teologoresponde@ive.org

4) Cuarto documento

Posesión diabólica, según un teólogo! Sacado de:

http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=388


-Posesión diabólica

Pregunta:

Hace 2 o 3 meses leí en el ZENIT que una chica fue a la audiencia del Papa y se vio que estaba poseída por el demonio. El artículo decía como que estaba poseída contra su voluntad, porque en momentos de lucidez lo sufría mucho. ¿Es posible que el demonio posea a una persona contra su voluntad y libertad?
Respuesta:

Estimado:

Ciertamente que puede suceder.

Se dan los dos casos: aquel en el que un pecador ofrece su persona al diablo (y como resultado se da un caso de posesión diabólica) y aquel en el que el demonio entra contra la voluntad del poseso. En este segundo caso, a su vez, puede ocurrir que la persona posesa haya merecido la posesión como castigo de sus pecados (suele a veces darse como consecuencia de jugar con cosas de superstición), o bien que sea una permisión divina para más santificar a una persona (conocido es el caso, en el siglo XIX del Padre Surin, poseído por el demonio mientras él mismo realizaba una serie de exorcismos; sus memorias, al respecto, han sido muy valiosas para mostrar cómo el demonio no tiene ninguna influencia sobre la voluntad del poseso, a menos que éste consienta sus tentaciones; su acción directa se limita a la esfera de lo corporal).

Si desea realizar una nueva consulta escribanos a teologoresponde@ive.org

Fin
Ver además documento: Posesión demoníaca y exorcismo: bibliografía
http://esiomajb.blogspot.com/2007/06/posesin-demonaca-y-exorcismo.html
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