jueves, mayo 10, 2007

Sobre el sentido de la búsqueda de civilizaciones del SETI

Hola amigos:

Hoy leí un interesante artículo sobre la búsqueda de civilizaciones que realiza el SETI, algunas de sus suposiciones y lo que otras personas han aconsejado a SETI tomar en consideración en su intento. Personalmente creo que no podemos entender bien el asunto de la vida, más allá de que sea extraterrestre, super-extra-ene-intra-dimensional, intraterrestre, atemporal, o lo que sea sino entendemos el sentido de la vida en su fondo más real y original y verdadero, y esto tiene que ver con el hecho de que existe DIOS y que nosotros somos sus hijos. Estoa va más allá de una suposición esotérica sino que es algo concreto y misterioso.

Por mi propia experiencia se que existen otros seres similares o distintos entre nosotros lo que significa que en un momento dado comparten nuestro mismo espacio y tiempo por mucho que quizás puedan algunas veces ser en parte hologramas o lo que sea que se relacione más con la realidad virtual. Pero existen, más allá de donde vengan o si nacieron aquí o allá.

Suponer que ellos debieran comportarse como nosotros es solo una especulación obvia que surge de tratar de encajar inconscientemente nuestro modo de ser y de vivir y de percibir en el cosmos, osea, el efecto del espejo en cuanto a que si existe alguien allá afuera debiera poder ser detectable si es que ocupa métodos y por ello conocimientos similares a los nuestros. Interesante hipótesis que puede ser cierta en algunos casos pero claramente no en todos.

Existe en la así llamada mitología un sinnúmero de historias en relación a seres que han sido percibidos o clasificados según distintas apreciaciones tales como ángeles, seres muertos o antepasados, extraterrestres, etc etc.

Claramente hay algo de cierto en todo esto y por alguna razón lo que no se relaciona al SETI es el hecho de que los mensajes de estos seres y con ellos, no tienen mucho que ver con matemáticas. Creo que a la gente del SETI aún se le ha olvidado de que aquí no estamos ante un asunto entre civilizaciones que se pueden comunicar a través de las matemáticas sino de civilizaciones que hace tiempo se comunican a través de grupos separados especialmente iniciados por civilizaciones distintas a las nuestras, y que quizás incluso vivan en este planeta de manera paralela sin que lo sepamos o notemos.

Creo que quedarse pegados sólo en un modo de ver las cosas a nivel material y quizás energético es no entender que la vida está más allá de esos aspectos que no necesariamente dejan de ser importantes pero que son solo decorativos. Creo que el documento que posteo más abajo es interesante en el sentido de que aporta un poco material que ayuda a descubrir que lo que suponemos por lógico y aplicable universalmente no tiene porqué ser así.

Los links son los siguientes

Aquí una traducción en castellano que veré si se ajusta bien pero que me parece por ahora correcto:
En inglés
y
Sobre el SETI se puede ver lo sgte:
o
http://www.seti.org/site/pp.asp?c=ktJ2J9MMIsE&b=178025

Aquí abajo posteo ambos materiales.
Atte.
Michel
Enviado por: Manuel Hermán Capitán2007-05-09 12:07:00Cultura en el cosmos

Tal y como pensaron los científicos de SETI para su primer contacto con otros mundos, ¿quién mejor para consultar que a un antropólogo, quien se especializa en encuentros con culturas exóticas?

Y por tanto, durante los últimos años el Instituto SETI ha reunido repetidamente a antropólogos y estudiantes de otras disciplinas, en un intento de salvar el vacío entre humanos y extraterrestres.

La tarea de estos eruditos, cuya reunión más reciente fue en San José, California, es doble: intentar descubrir aspectos universales de la cultura, y más tarde aplicar estos descubrimientos para construir un mensaje que pudiese ser inteligible para una civilización evolucionada independiente. "Aunque es imposible predecir la naturaleza de la inteligencia extraterrestre", admitió el Jefe de Historia de NASA, Steven Dick, "la única certeza es que, si existen habrá pasado por una evolución cultural".

Para los investigadores de SETI, la vertiginosa variedad de sociedades que podría evolucionar en otros mundos se convierte en algo manejable por una simple razón: si los extraterrestres pueden construir una radiotransmisor o una baliza láser de alta potencia, ellos y nosotros ya tendríamos algo vital en común. De hecho, puede haber formas de inteligencia similares a los delfines en los océanos de otros planetas, pero a menos que puedan erigir transmisores para enviar señales a través del espacio interestelar, nunca sabremos de su existencia. Y para construir la tecnología que haga posible tal contacto, como a menudo se ha argumentado, los extraterrestres ciertamente necesitarían conocer algo de las matemáticas que nosotros usamos. Los extraterrestres podrían no comprender el inglés, el chino o el Swahili, pero ciertamente tendrían familiaridad con el álgebra y la geometría.

¿La tendrían?

Varios participantes de la reunión de San José aconsejaron tener cuidado en suponer que las formas de comprensión del Universo de los humanos se verán necesariamente reflejadas en otros planetas. "La confianza en las matemáticas como un principal medio de comunicación con inteligencias extraterrestres podría estar fuera de lugar", advierte la historiadora Shirley Woolf. En contraste de que las matemáticas son un reflejo directo de la estructura del Universo, lo cual sería necesario conocer por parte de los científicos de otros mundos, Woolf enfatiza una visión propugnada por algunos prominentes científicos cognitivos, de que "las matemáticas son un artefacto derivado de la estructura específica de la personificación humana".

Lo que hay que tener en cuenta

El ejemplo más simple podría ser el enlace entre la forma en que los humanos cuentan y el número de dígitos que usamos para contar: puede no ser una coincidencia que los humanos tengamos diez dedos y que nos encontremos tan cómodos usando un sistema numérico de base diez, donde ha diez dígitos que pueden sumarse, restarse, y manipularse de otras formas. Para extraterrestres con brazos o tentáculos terminados en un distinto número de dedos podrían ser igualmente naturales otros sistemas numéricos.

Si sólo variase el sistema numérico entre civilizaciones, las matemáticas aún podrían servir como la Piedra de Roseta cósmica. Después de todo, los humanos somos bastante capaces de convertir los números cotidianos a formatos binarios o un conjunto infinito de variaciones, y los sistemas numéricos de base 10 no son universales de ninguna forma incluso en la Tierra.

Pero, ¿qué pasaría si las diferencias fuesen más profundas, y nuestras matemáticas reflejaran no sólo las vicisitudes de las manos que usamos para asir objetos, sino unas características más fundamentales sobre nuestra forma de relacionarnos con el mundo, tales como los sentidos que nos permiten recopilar información sobre nuestros entornos?

Como criaturas que dependen en gran parte de sus sentidos de la visión y el oído, somos capaces de localizar objetos con precisión en un espacio tridimensional. Además, nuestros sentidos nos permiten demarcar con claridad los objetos en el tiempo: los eventos suceden en el presente, el pasado, o el futuro. Algo puede estar pasando ahora (presente), ya ha terminado (pasado) o aún no ha sucedido (futuro).

Pero, ¿qué pasaría si confiásemos principalmente en el sentido del olfato para relacionarnos con el mundo, con objetos que dejan trazas de su presencia en persistentes olores incluso largo tiempo después de haberse marchado? ¿Podría nuestro sentido del pasado, presente y futuro difuminase en parte, fundiéndose suavemente un momento con otro?

¿Qué pasaría si no tuviésemos el sentido de la presencia de un objeto en las estrictas categorías de "aquí" o "no aquí”, sino en términos de “probablemente aquí” o “probablemente no aquí”? ¿Podrían nuestras matemáticas reflejar nuestros encuentros cotidianos con el mundo, sin la afirmación precisa de "1 + 1 = 2", sino con unas matemáticas más intuitivas podrían estar basadas en la observación de que “aproximadamente 1 + aproximadamente 1 = aproximadamente 2"? ¿Podrían las nociones de precisión y borrosidad variar entre civilizaciones, haciendo más difícil comprender a criaturas cuyas experiencias del mundo sean tan diferentes?

Comprendiéndonos a nosotros mismos

"La Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre es, por una parte, es un esfuerzo experimental sencillo – astrónomos buscando en nuestra galaxia señales de origen artificial", dijo la antropóloga Kathryn Denning. "Sin embargo, al crear la posibilidad de un contacto con seres alienígenas, SETI también ha creado un espacio para abundante especulación sobre la naturaleza de otras sociedades en otros mundos".

Y efectivamente, la esperanza de SETI es que algún día tendremos pruebas incontestables de que existen las civilizaciones extraterrestres. Pero mientras tanto, recordemos el impacto que la búsqueda puede tener en nuestro mundo, ahora mismo, si detectamos o no alguna vez una señal de otra estrella. "Un encuentro real entre seres humanos e inteligencias alienígenas tendría un sustancial impacto global", nos recuerda Denning. "Sin embargo, incluso considerando tales posibilidades en términos estrictamente hipotéticos podría afectar a la forma en que nos vemos nosotros y nuestro futuro en la Tierra".

Traducido para Astroseti.org por Manuel Hermán

Web Site: SPACE.com Artículo: “Culture in the Cosmos” Autor: Doug Vakoch Fecha Original: 3 de mayo de 2007 Enlace Original Enlace:

Culture in the Cosmos

May 03, 2007by Douglas Vakoch - Director of Interstellar Message Composition

As SETI scientists plan for their first contact with other worlds, who better to consult with than anthropologists, who specialize in encounters with exotic cultures? And thus, over the past several years the SETI Institute has repeatedly brought together anthropologists and scholars from other disciplines, in an attempt to bridge the gap between humans and extraterrestrials.
The task of these savants, who met most recently in San Jose, California, is twofold: to try to uncover any universals of culture, and then apply these insights to constructing messages that might be intelligible to independently evolved civilizations. “Although it is impossible to predict the nature of extraterrestrial intelligence,” admitted NASA’s Chief Historian, Steven Dick, “the one certainty is that, if it exists, it will have undergone cultural evolution.”

For SETI researchers, the dizzying variety of societies that might evolve on other worlds becomes manageable for one simple reason: if extraterrestrials can build a radio transmitter or high powered laser beacon, we and they already have something vital in common. Indeed, there may be dolphin-like forms of intelligence in the oceans of other planets, but unless they can erect transmitters to send signals across interstellar space, we may never know of their existence. And to build the technology that makes such contact possible, it has often been argued, extraterrestrials would certainly need to know some of the same mathematics that we do. Extraterrestrials might not understand English or Chinese or Swahili, but they’d certainly be familiar with algebra and geometry.

Or would they?

Several participants of the San Jose meeting advised care in assuming that human ways of understanding the universe will necessarily be mirrored on other planets. “Reliance on mathematics as a major means of communication with extraterrestrial intelligence may be misplaced,” cautioned historian Shirley Woolf. In contrast to the view that mathematics is a direct reflection of the structure of the universe, which would necessarily be known by scientists on other worlds, Woolf emphasized a view espoused by some prominent cognitive scientists, that “mathematics is an artifact derived from the specific structure of human embodiment.”

What to Count On

The simplest example might be the link between the way humans count and the number of digits we use for counting: it may not be a coincidence that humans have ten fingers and that we’re also are very comfortable using a base 10 number system, where there are ten different digits that can be added, subtracted, and otherwise manipulated. For extraterrestrials with arms or tentacles ending in a different number of digits, other number systems may seem equally natural.

If only the numbering system varied from civilization to civilization, mathematics might still serve as a cosmic Rosetta Stone. After all, we humans are quite capable of converting the numbers of everyday life into binary formats or an endless array of variations, and base 10 number systems are by no means universal even on Earth.

But what if the differences run even deeper, and our mathematics reflects not just the vicissitudes of the hands we use to grasp objects, but more fundamental features about our way of relating to the world, such as the senses that allow us to gather information about our environments?

As creatures who rely heavily on our senses of vision and hearing, we are able to locate objects precisely in three-dimensional space. Moreover, our senses let us clearly demarcate objects in time: events happen in the present, the past, or the future. Either something is already taking place (the present), it’s already over and done with (the past), or it has not yet happened (the future).

But what if we relied on sensing the world primarily through our sense of smell, with objects leaving traces of their presence in lingering scents even long after they are gone? Might our sense of past, present, and future blur somewhat, with one moment gently merging into another?

What if we no longer sensed the presence of an object in stark categories of “here” or “not here,” but in terms of “probably here” or “probably gone”? Might our mathematics reflect our everyday encounters with the world, so we no longer bluntly stated “1 + 1 = 2,” but felt a more intuitively reasonable mathematics might be founded on the observation that “roughly 1 + roughly 1 = roughly 2”? Might the notions of precision and fuzziness vary from civilization to civilization, making it a bit harder to understand creatures who experience the world differently than we do?

Understanding Ourselves

“The Search for Extraterrestrial Intelligence is, on one hand, a straightforward experimental endeavor — astronomers searching our galaxy for signals of artificial origin,” said anthropologist Kathryn Denning. “However, in creating the possibility of contact with alien beings, SETI has also created a space for abundant speculation about the nature of societies on other worlds.”

And indeed, the hope of SETI is that some day we will have incontestable evidence that extraterrestrial civilizations exist. But in the meantime, let’s remember the impact that the search can have on our world, right now, whether or not we ever detect a signal from another star. “A real encounter between human beings and alien intelligence would have substantial global impact,” Denning reminds us. “However, even considering such possibilities in strictly hypothetical terms may affect the way we see ourselves and our future on Earth.”
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