martes, abril 08, 2008

Pesadillas infantiles o posibles fenómenos paranormales y OVNI

Estimados lectores,

en http://www.abcdelbebe.com/?q=node/694 apareció una noticia en relación a las pesadillas infantiles que creo que aún pareciendo ser seria, olvida un componente adicional que no se puede llegar y negar de manera tan simple y que es, las experiencias de niños con la manifestación de entidades desconocidas por el ser humano y sus fenómenos paranormales asociados.
Creo que el autor, como ya ocurre en la mayoría de las informaciones relacionadas a estos temas, ni menciona siquiera la posibilidad mínima de explicación debido al hecho de que quizás sí existan entidades que interactúen con los niños y cuya relación afecta al menor de esa forma.

La recomendación de "no acostarse con el estómago lleno" no implica necesariamente que esto genere un mal sueño. Valdría la pena indicar estadísticas de cuántos niños comen antes de ir a dormir y tienen problemas de apnea, pero no necesariamente pesadillas de este estilo.

De pronto creo que los parapsicólogos deberíamos mostrar más nuestras proposiciones como alternativa de explicación y apoyo para los afectados. Eso sí, estoy consciente del hecho de que si le decimos a una familia o a un niño de que pudiera tratarse de "fantasmas" o "poltergeist" (por dar solo un ejemplo) generaríamos aún más miedo y es posible que muchos casos sean simplemente procesos de acondicionamiento emocional del chico en relación al tema de los miedos y las angustias, pero si de pronto aparece un caso real de fenómeno paranormal considerado solo como un problema típico infantil y nada de qué preocuparse, y si este no se atiende como corresponde, generará más miedo e impotencia (y posibles traumas posteriores) en el chico y no me cabe duda que un chico así terminará quizás con el tiempo dedicándole tiempo al estudio de los temas paranormales para poder explicarse sus experiencias.

Yo me pregunto cómo lo hacemos para poder ofrecer nuestra ayuda de una manera tal que sea bienvenida y no implique más complicación de la que el mismo caso ya trae consigo?
Obviamente en los casos de manifestación paranormal clara la familia no recurrirá a los psicólogos o psiquiátras como única fuente de apoyo sino que irá también a los especialistas religiosos y quizás en una de esas nos enteremos de estos casos y podamos ser quizás de posible ayuda aunque no podemos prometer nada porque solo somos investigadores y no necesariamente curanderos pero el hecho de atender bien a las familias y a los afectados al menos puede llegar a ser un buen alivio para ellos.

saludos

Atte.
Michel
esiomajb@gmail.com
Edición: 080408
Reedición:
:: Crea fantasmas y te quitarán el sueño

Entre los dos y los cinco años es frecuente y normal que los niños sufran de pesadillas y terrores nocturnos. Los padres son la clave para ayudarles a los pequeños a enfrentarlas sin dificultad y a superar rápidamente el suceso.
Juan Camilo terminó por empacar sus maletas e irse a dormir a la casa de la abuela. Y no estamos hablando de un adulto, sino de un niño, al que le pudieron más sus terrores nocturnos. Se levantaba sobresaltado, asustado y terminaba por meterse entre las cobijas de sus papás. Con el tiempo, se hizo más difícil regresarlo a su cama.
La historia de ruegos para irse a dormir se repetía noche tras noche y los padres terminaron por creer que el autoritarismo era el camino, sin importar qué tantos fantasmas se escondieran bajo su cama.
Decidieron entonces, que él debía quedarse en su cuarto y no regresar al de sus padres, sin importar esas visitas de los ‘seres del más allá’. “Le dije que tenía prohibido entrar a nuestro cuarto durante la noche”, recuerda el padre de Juan Camilo. Sin embargo, “en una ocasión, a las tres de la mañana, abrí los ojos y percibí una presencia en la puerta. Era Juan Camilo que llevaba una hora parado allí, solo. Cuando le pregunté qué estaba haciendo me contestó que tenía miedo, pero que no podía entrar porque yo se lo había prohibido”.
Los especialistas aseguran que la mayoría de niños entre los dos y los cinco años sufre de pesadillas o terrores nocturnos. Al parecer es más frecuente que se presente en las niñas. Estos generan temor también entre los padres, porque los pequeños suelen sobresaltarse, gritar o correr por toda la casa, a veces de forma inconsciente.
Esta angustia diaria llevó a Juan Camilo, a su corta edad, a sentir que la única opción era dormir en casa de la abuela, a donde no podían llegar los fantasmas que vivían en su habitación. Después de una temporada de ausencia y varias terapias con el sicólogo, este pequeño volvió a su cama, aunque Amanda, su mamá, reconoce que él siempre ha tenido problemas para dormir con tranquilidad.
El origen de las pesadillas
Según el sicólogo infantil, Luis Alberto Rengifo, generalmente tras estos episodios terroríficos, se esconde un sentimiento de angustia. “Con frecuencia uno encuentra en la práctica que los niños que vivencian situaciones angustiosas durante el día y que son impactantes para él, se manifiestan generalmente a través del sueño”, aclara el especialista.
Esas experiencias pueden ir desde un regaño en el colegio o una tarea inconclusa, hasta la presión de los padres para obtener buenas calificaciones. A veces, sin quererlo, el colegio y la casa son los lugares en donde más se generan estas angustias en los niños.
La recomendación de no acostarse con el estómago lleno, porque genera un mal sueño, no es en vano. “Algunas mamás le dan la comida a su hijo entrada la noche, no muy bien balanceada, en grandes cantidades. Eso puede generar un problema en el que el niño no tiene un reposo total y puede ocasionarle molestias. Se supone que el cuerpo debe estar en descanso, pero está activo durante el proceso de digestión y eso genera esta reacción contraria”, dice el sicólogo.
Otra recomendación para evitar esos episodios tortuosos durante la noche es hacerle caso a la frase “los niños deben estar acompañados de adultos responsables”, cuando ven televisión o “esta película es para mayores de 12 años”, porque ciertas imágenes son muy impactantes en los pequeños, que antes de los seis años, confunden la realidad con la ficción. Es por eso que traen a sus cuartos las imágenes de fantasmas, brujas y demonios.
Los errores de los padres
El más frecuente es quizás, llevarlos para su cama o acostarse con ellos en su cuarto. Esto les deja la sensación de que deben temer a ese espacio que ocupan todos los días y por eso, irse a dormir cada noche generará una seria dificultad.
“Cuando se viven estas situaciones puede haber un retroceso, porque los papás meten a su hijo en la cama para que esté tranquilo, entonces a la noche siguiente si no hubo el terror, el niño se va amañando en la cama y sacarlo va a ser difícil”, asegura Rengifo.
Algunos padres ven en estos episodios una forma de influir en la conducta de los pequeños. Así, si desobedece alguna orden, ellos terminan diciéndole “no te portes así, porque esta noche puedes tener otra pesadilla”, “acuérdate que si sigues así te va a pasar lo mismo de la otra noche”. Y de esta manera fortalecen la angustia que origina el terror nocturno.
Aunque estas situaciones son normales, si se presentan repetidamente en la semana hasta completar varios sucesos en el mes, es necesario acudir a un especialista, para que las pesadillas no generen alteración en la conducta de los niños.
Conversar durante el día podrá ayudarle a usted a entender cuál es la causa de la pesadilla. Si el pequeño tiene el mismo sueño de forma repetida es señal de que alguna situación en su cotidianidad lo está alterando.
Antes de acostarse asegúrele un ambiente cálido en su habitación. Puede poner música suave a bajo volumen, deje la luz encendida (en el mercado existen bombillas que conservan un ambiente tenue), cuéntele historias agradables, dele a la hora de la comida alimentos livianos, no muy entrada la noche y acompañe al niño hasta que concilie el sueño.
Cómo enfrentar las pesadillas
No permita que el niño lo vea angustiado. Él también sentirá su intranquilidad y el papel principal de un padre en este caso es infundir confianza y seguridad.
- Dígale que no hay porqué preocuparse, usted está cerca.- Comuníquese con su hijo de tal forma que usted conozca las angustias, expectativas y deseos que él tiene. De esta manera le quedará más sencillo saber si existen aspectos que le están generando intranquilidad y puedan ser el origen de su terror.- Acompañe al niño en su cuarto, si es necesario deje la luz encendida.
Juliana Rojas
Redactora ABC del bebé
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