miércoles, junio 23, 2021

Más del caso Valdés

EL CABO VALDÉS HABLA: EN NOMBRE DE DIOS, IDENTIFÍQUENSE En mayo de 1977, el cabo Armando Valdés comandaba una patrulla que pernoctaba en la pampa Lluscuma, a cinco kilómetros de Putre, cuando cerca de las cuatro de la mañana se les apareció un ovni que, según cuentan los propios militares que presenciaron los hechos, hizo desaparecer a Valdés durante 15 minutos. En esos días Armando Valdés sólo dio dos entrevistas; una a Luis Maturana Carter en ese entonces periodista del diario La Estrella de Arica y luego a Pablo Honorato, pero después guardó un riguroso silencio, impuesto por el propio ejército, que ni siquiera pudo flanquear el mismo J. J. Benítez (el autor de la serie de libros El Caballo de Troya), que viajó a Chile para entrevistar al supuesto abducido. (2) Sin embargo, hace unas semanas, cuando Armando Valdés ya cumplía 27 años en el ejército y se desempeñaba como intendente en el criadero de caballos fina sangre Las Bandurrias de Coihaique (era suboficial) decidió renunciar, y entonces asistió como invitado estelar al programa De Pe a Pa. Claro que entonces no dijo mucho más de lo que ya se sabía. Todo lo demás, dijo entonces Valdés lo encontrarán en el libro que pretende publicar pronto. Actualmente, Armando Valdés está dedicado a escribir, y hablar en su programa evangélico de la Radio Genial de Coihaique. ¿Cómo recuerda la noche en que fue abducido? Una noche normal, de mucho frío, de un frío intenso. Una noche de conversaciones, de cánticos; recordando a las novias, a los papás, a los hijos, a los hermanos. Era una noche muy helada, muy oscura y de muchas estrellas, en la que los hombres estaban muy contentos porque yo había conseguido una cajetilla de Liberty. Afuera mantenía apostados a dos hombres a distancia de voz, a los que iba cambiando cada 15 minutos pues la temperatura debe haber sido de unos veinte grados bajo cero. Íbamos a estar despiertos toda la noche. Y fue como a las cuatro que un hombre gritó. ¿Qué pasó? ¿Por qué gritó? El que estaba de guardia avisa que hay una luz que viene bajando. En Putre hay un camino que va a Bolivia, así es que entonces miré hacia Putre pensando ver un vehículo. "No, no, hacia arriba", insistió entonces el guardia. Así es que ahí miré hacia el Camino Internacional a Bolivia, pero nada. Entonces me empiezo a enojar y le digo al soldado que si acaso me está "leseando" (molestando). "No, no, mi cabo", respondió él, "es una estrella la que viene bajando". Ahí me levanto, me acerco a él, y en la dirección que indicaba su brazo pude ver una luz fluorescente que se movía sin dejar estela. Y se pierde a mil metros detrás de un cerro, por lo que en un momento le ordeno a mi gente que ensille un caballo para ir a ver. Yo sacaba cuentas, y calculaba que en una hora podía estar arriba del cerro. Antes del amanecer ya hubiera podido saber qué es lo que estaba pasando. ¿Ahí se lo llevaron? No, no. En un momento otro soldado dice que ha aparecido otra luz. Y, tras analizar una y otra vez lo que pasó, pienso que esta otra luz apareció porque quería impedir que yo fuera a ver lo que sucedía del otro lado. ¿Y cómo era esa luz? Estaba a 500 metros de nosotros y tenía unos 25 metros de diámetro. El silencio era absoluto. Y sentíamos mucho miedo porque nadie sabía lo que teníamos delante. Aún era de noche, pero todo estaba iluminado como cuando uno va al Estadio Nacional. Recuerdo que el ganado arrancó hacia nosotros y los caballos se ponían uno delante del otro. Nadie quería enfrentar esa luz. Ni siquiera Huamachuco, un perro policial muy valiente, al que habíamos bautizado con el mismo nombre del regimiento. ¿Y qué hicieron entonces? ¿Pensaron en balear la nave? Pasaron varias cosas. Los soldados lloraban y rezaban el Padre Nuestro, e hicimos una cadena de fuerza porque pensábamos que algo nos podía ocurrir. Y, si eso pasaba, al menos nos ocurriría a todos. Pero en un momento recuerdo haber tomado una decisión, así es que avanzo hacia la luz y grito: en el nombre de Dios, identifíquense. ¡Documentos! ¿Y se identificaron? Cuando me acerco a la luz es lo último que recuerdo. Después despierto de día, como a las siete de la mañana, acostado, cubierto con unas mantas que me habían procurado los soldados. Entonces me toco la barba y me doy cuenta que la tenía muy crecida. Después voy a escribir algo en el libro de novedades, y al ver qué hora es veo que el reloj se había detenido como a las cuatro y que estaba adelantado cinco días. - La pregunta del millón: ¿recuerda haber visto algo durante el tiempo perdido? Estoy trabajando en eso, sometiéndome a regresiones para aclarar lo que pasó. Pero sería de mucha irresponsabilidad decirlo ahora. Estoy juntando antecedentes. Y todo lo que tengo que aclarar es lo que va a estar en mi libro. ¿Pero hay algún mensaje recibido? Hay un mensaje. Y conocerlo es algo que nos va a hacer bien. ¿Por qué? ¿Ellos son buenos? Ahí está el problema. Tú debes saber si son buenos para ti. Y equivocarse podría ser un gran error. Un error fatal. Es difícil explicarlo, pero si crees y no debiste haber creído entonces estás en un grave peligro. No entiendo nada. Pero dígame, ¿realizó usted algún viaje? ¿Hay algún.. digamos destino cuando uno se monta en estas naves? Por supuesto... A ver, si es que hay un viaje, claro que vas a un lugar especial. No es que yo pueda decir es así y así es. Pero sí, claro, es un viaje especial. (1) N. del E.: El caso Vidal, reconocidamente falso, fue mencionado en una anterior edición de "Noticias". (2) N. del E: Siguen las imprecisiones: Valdés dio una entrevista a Juan Jorge Faundes en 1983, para el suplemento "Los Extraterrestres", y luego en 1992 a otro periodista de "La Tercera". Si no era tan difícil... (Por Sergio Paz - Publicado en la "Revista del Domingo" de "El Mercurio", el 1 de agosto de 1999) Transcripción: Rodrigo Cuadra (ESIO) 
 
Aquí posteo un material de Rodrigo Cuadra (falta aún su autorización) en relación al caso de Armando Valdés!
saludos
Michel


 
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