lunes, marzo 03, 2008

Halucinación: un problema de competencias profesionales

Estimados lectores:

hablando del tema de la halucinación con médicos psiquiátras, médicos en general, investigadores del método científico, psicólogos, familiares de personas que sufren episodios de alucinación, me he encontrado con que cada vez que se discute un caso que por su naturaleza me lleva a preguntar a los involucrados por episodios que directa o indirectamente aluden a lo paranormal, ellos como que se sienten incómodos y poco menos como que me indican que me estoy metiendo en un área que sólo es de su competencia y no del mío, y que debo evitar mencionar el tema de lo paranormal en relación a estos temas. La verdad es que en parte entiendo que muchos de los especialistas de la salud mental hayan tenido más casos y por eso más experiencia para ir descubriendo las variantes de aparición y mantención de los episodios de halucinación, no por esto ellos pueden argumentar que uno no deba meterse más aún cuando el caso en cuestión si puede corresponder o quizás relacionarse a fenómenos paranormales aún en los casos que los testigos presentes probables rasgos de trastornos producto de este tipo de episodios o sin relación a ellos. El punto es que muchos especialistas de la salud mental conocen sus casos y sus pacientes pero nosotros los parapsicólogos conocemos nuestros casos y nuestros testigos e incluso en algunas ocasiones hemos tenido que nosotros mismos sufrir de fenómenos paranormales como resultado de nuestros intentos de acercarnos a los casos o a los fenómenos inteligentes desconocidos detrás de cada caso.

Aquí creo ver dos cosas más: 1) algunos de los casos que conocemos los parapsicólogos podrían ser perfectamente trastornos que poco o nada tienen que ver con lo paranormal y que producto de nuestro desconocimiento en algunas cosas psiquiátricas, neurológicas, psicológicas y médicas en general no somos capaces de identificarlo apropiadamente. Es cierto que en nuestra profesión auto-iniciada de parapsicólogos no existen escuelas o cursos genéricos para parapsicólogos que nos permitan conocer estas psicopatologías pero aún así nosotros, los de la generación autodidacta no tenemos otra que dar lo mejor de nosotros y salir adelante y aprender por nosotros mismos de estos casos más allá que seamos menos acertivos en la identificación de cuadros de enfermedad que no correspondan en ningún sentido a relaciones con lo paranormal.

Pero lo interesante también y que corresponde al segundo punto que veo, es ver el fenómeno inverso a aquel que se menciona en el primer punto, esto es, que así como nosotros los parapsicólogos no somos capaces de reconocer bien los cuadros de enfermedad o pseudo-enfermedad que no tienen relación con lo paranormal ni con lo místico o preternatural, del mismo modo ellos los especialistas tradicionales de la salud no son probablemente lo suficientemente entrenados ni acertivos ni afortunados para reconocer en la visita de una persona a sus consultas, un caso que se relaciona con un fenómeno paranormal aún siendo que se trate de una intensidad leve o una influencia menor pero en especial aún en el caso que se trate de una posible causa remota paranormal, pero el percibir que sí puede corresponder con lo paranormal debería hacerles entender a ellos que necesitan aconsejar a los visitantes acudir a un parapsicólogo competente y esto claramente no ocurre por distintas razones, a veces por desconfianzas muy entendibles debido a que no se conocen parapsicólogos serios, o porque no se confía en la competencia de ellos o porque como médicos no pueden aconsejar este tipo de alternativas, o porque simplemente quieren mantener el caso para ellos y seguir estudiándolos. Esto último no es nada de malo en la medida que los especialistas de la salud mental entiendan de que en esos casos no se puede llegar y esperar que el método científico usado para las ciencias de la salud mental sea el que explique completamente e incluso sane al paciente o visitante consultante.

Ciertamente a los especialistas de la salud mental se les educa en un ambiente basado estrictamente en metodologías relacionadas a materias mayormente objetivas, concretas, manipulables y en lo posible físicas para tener la posibilidad de replicarlas en laboratorio. A ellos se les educa de una manera tal que dan la posibilidad de las explicaciones bajo un mundo paranormal por inexistentes o improbables o incluso intrascendentes en caso de existir lo paranormal. He allí el gran error de partida, en negar algo (un fenómeno, una realidad, un mundo desconocido) que no conocen sólo porque no cumple las expectativas que ellos consideran como válidas para aceptarlas como realidad y como útiles. En parte este enfoque tiene sus pros y sus contras, pero lamentablemente los contras son muy marcados y nefastos para las personas que viven episodios de encuentro con lo paranormal pues al negar la posible existencia de esa naturaleza tienen un tratamiento antinatural hacia los testigos quienes pasan a ser pseudo-pacientes.

He aquí en donde la importancia del parapsicólogo (aún en la variante del ovnílogo) toma importancia, dado que su percepción de la realidad paranormal es otra y aún pudiendo ser insuficiente e inmadura dado lo extenso y difícil de entender de este campo de lo paranormal, aún así tiene una virtud cognoscitiva que los especialistas de la salud mental no pueden siquiera entender y es el hecho de que al no negar a priori la posibilidad de una explicación paranormal del caso de un testigo, este último tiene la posibilidad de tratar su propia experiencia de una manera más sana y con mejores expectativas pues al no considerar como posible la explicación de los especialistas de la salud mental debido a que no la identifican como propia ya que están seguros que lo vivido es real y no es una enfermedad o trastorno propiamente tal, logran asimilar el hecho de que tienen a alguien que por mucho que no los entienda (a saber el parapsicólogo) y que tampoco pueda a fin de cuentas solucionar su problema ni sanarlo sino simplemente ser un observador o testigo indirecto más, al menos el hecho de poder haber narrado la experiencia y que no haya recibido una crítica inmediata con forma de negación de lo vivido, les permite ir descubriendo mejores caminos para subsanar lo que han vivido y/o lo que están viviendo en carne propia.

En este último sentido podríamos decir que lo bueno de un acercamiento al parapsicólogo para narrar una experiencia (sea paranormal o no) es el hecho de que al no haber una negación inicial no existe por ello la creación de una enfermedad por el hecho de no poder contemplar la posibilidad de que lo vivido corresponda efectivamente a algo real y de naturaleza paranormal, más allá de que por "paranormal" entendamos muchas cosas a veces distintas. Esta posibilidad de que a uno como testigo no le nieguen la experiencia y que tampoco le argumenten que lo que vivió "no existe" o "no es posible" o que "es mejor que deje de ver esas cosas" permite al testigo volver a tratar su propio caso pero desde una perspectiva sana y natural, por mucho que con ello requiera mucho tiempo para poder solucionar el "problema" de tener que haber vivido o revivir o incluso recordar ciertos sucesos especialmente cuando estos son incómodos o casuantes de traumas. Es cierto que el tema paranormal es un asunto que requiere de mucho estudio por mucho tiempo y aún así quedan siempre varias preguntas en el aire pero lo importante es que al menos se va despejando la mayor incógnita que es, si existen efectivamente otros seres desconocidos y si estos pueden llegar a influir en los testigos y además saber en qué modos influyen. Saber esto es primordial porque permite entender de que la ciencia de la salud mental podrá tener muchos avances en aspectos tecnológicos pero sigue careciendo de un asunto fundamental que es, la concepción de un mundo más amplio del teoricamente reducido que una escuela del método científico impuso por razones desafortunadas intentando poco más y poco menos tener la posibilidad de definir en el mundo qué es de lo que no es. En este sentido, inconscientemente muchos usuarios del método científico creen que sólo su método puede aportar una verdad y un conocimiento válido y eso es una ceguera, ya que se ha partido de una premisa falsa y que como tal puede tener cualquier gama de consecuencias, algunas benignas y otras no.

Lo importante es entender de que en lo que al mundo paranormal se refiere, el fondo del asunto no es más ni menos que los fenómenos directos o indirectos de la presencia e interacción de seres inteligentes desconocidos los que por alguna razón misteriosa pero cada vez más entendible, no les interesa o no pueden ser sujetos de experimentación a modo de conejillos de indias para un laboratorio, es decir, no se dejan manipular porque son seres primeramente espirituales y no simples objetos de experimentación o números en una planilla o tabla.

Por ello estos seres no se los puede estudiar adecuadamente a través del método científico tradicional (el que hace que un científico se llame a si mismo y le llamen también científico aunque la palabra está lejos de ser afortunada). Al no poder meter al fenómeno paranormal dentro del marco del método científico no nos queda otra que adaptar el marco para ir viendo cómo adaptarlo a la realidad de las circunstancias de lo paranormal y no al revés, lo que no significa que no se pueda usar el método científico tradicional actual en cualquiera de sus variantes para estudiar algunos aspectos limitados pero no por ello importantes y que si se dejan analizar por el método como lo son registros de los fenómenos paranormales (por ejemplo el caso de los OVNI).

Por ello quienes defienden que si algo no se ajusta al método científico entonces no tiene valor ni interés científico, padecen del síndrome "del tuerto que es guiado por ciegos". No se puede restringir el valor de lo que se conozca bajo otros métodos no tradicionales (que en la antiguedad eran los métodos normales pero ahora casi censurados y poco menos que taboo).

Por ello es necesario que aquellos que promocionan el uso exclusivo del método científico como generador de la única verdad a aceptar vayan entendiendo que el factor paranormal les va a seguir penando por mucho tiempo sino por siempre, porque es justamente el reflejo de aquello que ellos decidieron negar pero que se expresa día a día a través no solo de fenómenos anómalos como los OVNI y los fenómenos paranormales, sino quizás también a través de pseudo-trastornos y pseudo-enfermedades que en realidad no son ni más ni menos que la expresión simple y básica de la reacción de seres humanos educados para negar lo paranormal y lo espiritual, expuestos a la presencia e interacción de seres desconocidos así como de sus objetos no identificados así como de los fenómenos inusuales que los acompañan, todo esto bajo el marco de una reacción que inconscientemente se vive bajo un estado alterado de conciencia.

Volvamos ahora un poco hacia lo que tratáramos inicialmente, esto es, el hecho de que muchas personas que viven ciertos sucesos inusuales, paranormales o no, recurren a los parapsicólogos (aunque deberíamos definir qué entendemos por parapsicólogo) y no a los especialistas de la salud mental. En este sentido deberíamos hacer una invitación primeramente a psiquiátras y psicólogos para traten de rescatar algo de lo que se les ofrece en este artículo, tratado superficialmente y de manera breve porque entrar a ver los detalles de cada tópico requeriría mucho más tiempo y discusiones y análisis. Lo que intentamos proponer aquí es el hecho de valorar la posibilidad de ser más cautos a la hora de reaccionar y diagnosticar a una persona visitante a sus consultas cuando estos narran episodios que les complican y que parecen sacados de un mundo de fantasía o de la irrealidad.

De paso, si algunos asún así creen que esta invitación no vale la pena, les propongo que tomen en consideración el siguiente punto para que comienzen de alguna manera a respetar la labor de algunos parapsicólogos (los cuáles creemos que la denominación técnica de nuestra profesión o vocación es en parte correcta) y no a sentir que nosotros estamos invadiendo territorios que generalmente solo ellos deberían tratar y no otros.

Por lo general se acusa al parapsicólogo en cuanto a ser un peligro para aquellas personas que sufren trastornos y que son mal aconsejadas por los parapsicólogos y que además al "confundir" al "paciente" con alternativas explicatorias basadas en lo paranormal, lo llevan a entrar en una situación que empeorará su diagnóstico y recuperación. La verdad es que esta consideración es muy correcta en el caso que la persona que dice vivir situaciones inusuales, efectivamente tenga algún problema orgánico o mental o fisiológico o incluso psicológico que lo lleva a vivir por ejemplo ciertos cuadros de halucinación, cuando en realidad su caso no se relaciona en nada a lo paranormal. Pero para los que sabemos que lo paranormal sí existe y que de pronto sí reconocemos indicios claros de la presencia de fenómenos paranormales y/o manifestaciones desconocidas e incluso objetos no identificados) este tipo de proposición explicativa paranormal para los testigos y no necesariamente "potenciales pacientes", es una ayuda porque así ellos pueden vivir la experiencia sabiendo que lo que viven es real aunque no manipulable ni controlable como ellos quisieran. La otra alternativa es "dejarse controlar" por ejemplo bajo tratamientos psiquiátricos y farmacológicos, lo que al fin de cuentas no solucionará nada en los supuestos casos clínicos "refractarios" pues estas entidades desconocidas y sus fenómenos asociados no dejarán de aparecérseles a los pacientes y que según los especialistas médicos son solo signos de episodios de halucinación.

Lamentáblemente es muy posible que esas denominaciones de "demonios y ángeles" que algunos pacientes y testigos emplean para clasificar a sus intermediarios no visibles por otros testigos, sean efectivamente más reales de lo que creamos aunque dentro de una realidad que no se deja manipular por el método científico actual, poco apropiado y de paso no natural en cuanto a su utilización para el estudio del fenómeno paranormal. Pero no podemos "tapar el sol" con las manos y no sacamos nada con negarles a estos posibles "testigos" de lo "irreal" el hecho de que puedan narrarnos sus experiencias y así de paso conocer poco a poco ese mundillo que algunos creen que es mejor no promocionar o no informar porque ya pasa a ser materia incontrolada que puede tener funestas consecuencias sociales aunque en realidad creo que eso es solo un argumento incorrecto porque la realidad paranormal, incluso las mismas halucinaciones, parecieran ser un legado y un fenómeno de la humanidad desde tiempos remotos en donde el método científico no existía ni siquiera como abstracción. Y lo que los parapsicólogos quizás tenemos claro es que no hay que ser muy inteligente para entender que lo que los indígenas han narrado por siglos en relación a sus experiencias cuasi mitológicas no son ni más ni menos que variantes de fenómenos que hoy en día conocemos como paranormales y que nos indican que la idea de que el mundo es chico y completamente explicable por el método científico tradicional es falsa y quizás ya se sabía esto desde el principio pero probablemente existían y existen personas que en su ego y en su desconocimiento del mundo se creen deidades y poco menos dioses y conocedores de la "única" verdad casi a modo de expresión esotérica, la misma que niegan cuando dicen que solo se debe usar el método científico para todo sino lo que resulte de esos análisis son errores interpretativos, falaseas, engaños, mitos, leyendas, supersticiones y cuanto concepto inventado para esconder un fenómeno social que por lo visto seguirá expresándose ridiculizando de vez en cuando a aquellos que piensan que no hay nada nuevo que descubrir y que el método científico basta y sobra para todo. El problema incluso no es el método científico en sí que es solo una creación humana abstracta y una serie de protocolos que en el fondo muchos hombres han usado de maneras más simples y menos estrictas desde hace milenios.

Ahora bien, cuando proponemos que en los casos que lo ameriten se mencione a quien visita la consulta del especialista en salud mental la hipótesis paranormal como posible explicación alternativa (sino complementaria) para algunos fenómenos o episodios o experiencias vividos, no estamos queriendo decir que por ello deba darse por real esta fenomenología ni mucho menos porque está claro que para dar por cierto este tipo de cosas hay que al menos haberlo vivido pero aún así insistimos que por la naturaleza de estos episodios no es posible masificar la experiencia de constatación de esta fenomenología lo que no indica que por ello no se la valore como una alternativa que si manejan bien aquellos que la estudian adecuadamente.

Lo que si es importante consignar es el hecho de valorar que el profesional de la salud que atienda al visitante al menos le indique esta posibilidad y que sea este quien decida si le sirve o no esta información. No mencionarlo generará que tarde o temprano el testigo descubra que lo suyo era de naturalez paranormal (en los casos que así lo era) y es muy probable que no acuda más al psiquiatra aún siendo que pueda tener algún otro trastorno derivado o relacionado del fenómeno paranormal o no. Con ello solo se desfavorece que los especialistas de la salud se alejen de la posibilidad de entender este tipo de fenomenología inusual y así ser de mejor utilidad para pacientes futuro que vivan este tipo de experiencias.

Ahora bien, cuando se argumenta que lo paranormal no debería ni mencionarse al paciente dado que por ahora, al estar supuestamente no comprobado por el método científico, solo se basa en especulaciones y supuestas abstracciones. Decir esto es paradójico ya al recordar que muchas de las teorías psicológicas, matemáticas, psiquiátricas y científicas genéricas no son más que abstracciones e hipótesis que se proponen para ser verificadas o negadas, por ello mismo no es válida la excusa de tener que desechar el valor de lo paranormal solo por este argumento.

Debido a experiencias personales con lo paranormal, algunos parapsicólogos no creemos sino que sabemos a ciencia cierta que este tipo de fenómenos si existen. Por ello no podemos hablar de un mundo de abstracciones sino de un mundo de realidades inteligentes que por alguna causa aún misteriosa no le es dada a manifestarse a cualquiera para probar su existencia. Incluso muchos estudiosos de estas ciencias sabemos que existen estas inteligencias pero a la vez entendemos que la mayoría de las veces es casi imposible lograr una comunicación más fluída con ellos para poder concretar algo o mantener un contacto más frecuente, pero eso no quita que en sí estos sucesos no dejen de ser reales.

Sabemos que lo paranormal existe por si misma como un mundo de seres inteligentes más allá de que no podamos demostrarlo de manera estricta bajo el método científico como algunos exigen y que es en parte algo muy entendible pero que no depende de nosotros lograr probarlo bajo esas condiciones, lo que tampoco es una excusa sino simplemente el recuerdo de la limitación experimental resultante de la naturaleza inteligente no colaboradora con el método científico tradicional que muestran estas entidades detrás de los fenómenos paranormales. En parte creemos que estos seres son más inteligentes que nosotros porque no dependen de las limitaciones que nosotros nos imponemos a nosotros mismos para descubrir una realidad que está abierta para todos de maneras no limitadas. En este sentido es bueno recordar el refrán que dice "cielos abiertos, mentes cerradas" en alusión al modo que tienen ciertos seres humanos de negarse ciertas realidades solo porque ellos no las pueden vivir por si mismos y que por ello mismo restringuen la posibilidad de que otros puedan dar por válidas estas experiencias inusuales. En el fondo muestra que el hombre se limita aún más de lo que está, pero que paradojicamente cree que esto es correcto cuando en parte es una actitud a veces llevada casi a un extremo que pasa a ser no solo antinatural sino anti-científico.

Por ello esperamos que los profesionales de la salud mental no vean en todos los parapsicólogos a unos parásitos ignorantes o fanáticos esotéricos cuando nos preocupamos de atender a los testigos. Además, el problema no es que nosotros como parapsicólogos queramos reemplazar al médico (cosa que nunca se ha propuesto porque sería un descriterio verlo de una manera tan extrema) sino que debido a la naturaelza de estos episodios denominados que se presentan quizás en algunas experiencias "halucinatorias" empezamos a entrar en contacto con personas que decían vivir este tipo de experiencias y descubrimos que muchas de las cosas que mencionaban podrían ser perfectamente cosas paranormales-místicas-espirituales debido a que su naturaleza y presentación y comportamiento es demasiado similar a lo que conocemos por paranormal, más allá de todos los problemas que aquejan a las personas que vivan este tipo de experiencias.

Por ello algunos parapsicólogos creemos natural y necesario buscar modos para entrar en contacto con esta gente y a tratar con ellos sus casos. Hasta ahora esto no significa que quisiéramos pasar por alto o reemplazar a los médicos psiquiátras o psicólogos sino que esto se ha presentado de esta forma porque así se fueron dando las cosas de manera espontánea. Además muchos de estos testigos han acudido a los profesionales de la salud mental y no han quedado conformes o incluso han salido molestos por la incredulidad y a veces risa demostrada por algunos especialistas a la hora de escuchar las narraciones.

Por otra parte, nosotros procuramos que el testigo decida acudir a quien él estime conveniente e incluso muchos de nosotros casi por inercia sino por inocencia tendemos naturalmente a proponerle a estos testigos que acudan a los profesionales de la salud pero en realidad creemos que con el tiempo esto no tiene ninguna razón de ser porque para decidir eso hay que primeramente evaluar por nosotros mismos si lo que tiene la persona pudiera corresponder a algo asociado a lo paranormal y aún en el caso que así fuera pero que también lo estimásemos conveniente, proponemos la visita a los especialistas tradicionales porque efectivamente muchos de las experiencias paranormales generan traumas y reacciones que en el corto tiempo parecieran ser trastornos mentales pero que en realidad tienen una etiología distinta. En este sentido tenemos a veces el temor que cuando los testigos visitan al profesional de la salud, este trata de imponerle sus términos de realidad, esto es, lo que existe de lo que no existe, y que con ello en vez de dar cierto alivio al testigo le genera una reacción de rabia, incomprensión, impotencia, confusión y desilusión que contrasta mucho con lo que se esperaría de un profesional competente. Por ello a veces creemos que entre parapsicólogos debemos recurrir a un profesional conocido el cual, más allá de creer o no en la existencia de los fenómenos paranormales, al menos tenga la decencia de ser cuidadoso con ciertos relatos de experiencias inusuales y tratar con cierta excepción a la persona que ha vivido estos sucesos de modo que el visitante pueda encontrar una ayuda mínima profesional. Pero lamentablemente ocurre que encontrar esos profesionales serios y empáticos no es tan fácil.

Por otra parte, como parapsicólogos tampoco tenemos ni pretendemos tratar a estos supuestos testigos como pacientes en el sentido que algunos profesionales de la salud si lo harían casi a priori, pero si es efectivo que a la hora de tratarlos uno trata de imbuírse completamente en el profesionalismo que esta vocación requiere y creemos que lo estamos tratando como si estuviéramos frente a una persona que viene a pedir consejo profesional por algo que no le es indiferente y a veces incluso muy importante porque en ocasiones ciertos fenómenos pueden llegar a generar serios traumas y complicaciones en las vidas de las personas y que pueden derivar en efectos profundos y permanente si no se los trata a tiempo.

Pero como parapsicólogos no queremos tampoco simular que somos una especie de médico y tampoco de chamán sino que el solo hecho de entrar en contacto con estos supuestos testigos hace que se vayan discutiendo cosas en una pauta que a veces es espontánea aunque por lo general tiene cierta estructura porque se entiende que existe un mensaje a transmitir y una necesidad a atender.

Por modos que de pronto resultan naturales y casi obvios, por el solo hecho de interactuar con estos testigos y por lo que se conversa y se saca progresivamente en limpio de los hechos narrados así como por los comportamientos del testigo y la expresión consicnete e inconsciente de lo importante que pudo llegar a haber sido haber vivido tal experiencia, por el solo hecho de comentar estos hechos y de permitir que el testigo narre libremente lo que cree o está seguro que le ocurrió, al final de la reunión o entrevista nos hemos dado cuenta que con ello se ha producido progresivamente una especie de terapia que es en parte notorio en el testigo. Claramente siempre habrá un problema permanente en cuanto a descubrir la naturaleza última de lo ocurrido pero eso ya se conversa en un plano no tan tenso como el que se da inconscientemente en la primer encuentro entre el testigo y el parapsicólogo.

Creemos que sin siquiera haberlo concebido o planeado, lo que finalmente ocurre en el lapso de una entrevista con un testigo es en sí una especie de tratamiento que quizás es menos que una terapia médica pero más que una entrevista periodística. Para el testigo es importante que de entrada no se le ponga obstáculos a la credibilidad de su relato pues sino no podrá siquiera narrar aspectos adicionales que por lo general los indicará una vez que sienta que puede tener cierta confianza en seguir comunicándose con el parapsicólogo.

Creemos que lo que hacemos en parte se asemeja a lo básico de una entrevista médica pero que está orientada a otros propósitos y basada en la búsqueda de otros fenómenos pero aún así sigue siendo el mismo modo intuitivo de tratar a los testigos. Sabemos sin embargo que en relación a la pregunta de si lo que el testigo vivió fue genuinamente paranormal o no, por lo general será solo él quien finalmente sepa lo que vivió y del mismo solo él puede solucionarlo. En este mismo sentido, nadie le puede decir bien si lo que vivió es cierto o no más allá de que los relatos del testigo sean coherentes o no. Proponemos recordar que la experiencia la vivió exactamente el testigo y nadie más y que por ello es él el primer interesado en descubrir que debe aprender y conocer de ese tipo de sucesos y del hecho que le haya ocurrido a él y no necesariamente a un grupo mayor de testigos.

El gran problema aquí es que se ha relacionado o se ha denotado al término "halucinación" de una conotación especial desafortunada como indicador de enfermedad mental o psicofisiológica cuando estas halucinaciones se dan en casos de personas que pierden el control de sus vidas y pasan a ser un peligro para los demás y que por ello en ese caso extremo haya que controlarlos para que no se hagan daño físico a si mismos ni a los demás, pero lamentablemente esta situación extrema no indica necesariamente que el paciente no haya vivido una situación real aunque esta realidad sea un mundo perceptivo que solo él puede descubrir y otros no. Este cuadro o suposiciónen cuanto a lo que pueda ser una halucinación, es la que tiene un grupo no menor de personas en la sociedad y que por ello tratan de evitar llegar a tener alguna experiencia que los haga entrar en ese estado pero lo que ellos desconocen es que sería efectivo que existe un porcentaje importante de la población mundial que dice haber vivido este tipo de experiencias, en menor o mayor grado por lo que no sería algo tan reducido o puntual sino quizás un tipo de experiencias mucho más cotidiano y enraizado en nuestra sociedad de lo que pensamos tradicionalmente.

Nosotros como parapsicólogos solo queremos brindar nuestro conocimiento para ser de ayuda a los posibles testigos de este tipo de experiencias, y no necesariamente para andar propagando ideologías o supersticiones o creencias esotéricas o fanáticas sin ningún fundamenta como algunos aún suponen, aunque es cierto que existen grupos de parapsicólogos menos afortunados que otros que podrían demostrar justamente que lo que piensan ciertos escépticos es verdad pero como toda cosa en la vida, no es tan fácil llegar y generalizar.

Pido que DIOS, quien creó toda la vida, todas las especies, a todos los seres y todo lo que nos rodea, quiera iluminar en estas materias a los que realemente estén dispuestos a buscar la verdad tal cual es y no tal cual creemos que debe ser.

Saludos
Michel
Edición: 03/03/08
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